¿Qué tienen los pobres en la cabeza?

Una intervención inteligente: “muchas veces hay politólogos, expertos que hablan de pobreza, diciendo qué sufrimos, qué necesitamos, qué deseamos, pero muy pocas veces se nos da la palabra”

“la pobreza se puede medir, hay índices, estadísticas.. pero la marginalidad todavía se desconoce”

Mira el TEDx talk de Mayra Arena:

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Lecciones que aprendí siendo una Dominatriz: 10 cosas que no existen

Hoy estuve leyendo artículos varios en los blogs de WordPress, desde las masculinidades non hegemónicas hasta el cambio climático. Luego me topé con este artículo sinceramente interesante, el relato de una profesional de las mazmorras, que cuenta sus “experiencias antropológicas”.

De la lectura del artículo saco principalmente dos conclusiones: la normalidad no existe, somos todos diferentes y dignos; y es necesario luchar para sacudirnos de la cabeza las normas que nos impiden vivir nuestra vida: necesitamos una nueva cultura sin tabúes “a priori“, sí reglas de convivencia, pero establecidas de manera humana, positiva, abierta y tolerante.

Buena lectura:

https://wp.me/pac7oN-2e

La violencia es hoy la esencia del poder

Este artículo es parte de una serie que comienza con el post: ¿Qué es obsceno?

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Hoy comenzamos la reflexión con la pregunta: ¿por qué hay violencia en los medios de comunicación?

Porque es funcional al sistema: porque vivimos en una sociedad dominadora que se rige – como dice Riane Eisler – en el infligir dolor o en la amenaza de poderlo hacer. Cada disparo que se ve en las películas amenaza sufrimiento, cada disparo nos recuerda la jerarquía social de la ley del más fuerte: donde hay Estado, éste tiene el monopolio de la violencia (Max Weber), y donde el Estado es ausente hay la mafia que asume el mismo rol de mando. Ambos (el estado y la mafia) son órganos de poder funcionales al sistema de dominación.

La jerarquía económico-militar se basa en la capacidad de infligir sufrimiento. En los países occidentales ésto no se muestra como tal, porque hay todo un aparato de intelectuales persuadiéndonos y adoctrinándonos a la religión del dinero (PIB, crecimiento, etc.) “Los de arriba” no necesitan sacar las armas porque los ciudadanos ya están bien domesticados a aceptar todo el complejo ideológico que sostiene al sistema y al statu quo. En muchos países de América Latina es la Iglesia que cumple con la misma función y hace el trabajo de persuadir anestesiando las masas.

Sin embargo, hay ocasiones en las que el sistema económico-militar se muestra por lo que es realmente. Ésto acontece cuando trata de imponer la dominación económica con la fuerza, como en el golpe de estado en Honduras en el 2009, en Chile en 1973, la guerra en Irak en 2003, los años de plomo en Italia, en Brasil, la dictadura de Franco en España, y cada ejemplo de colonialismo a lo largo de la historia. Cuando el establishment no logra imponer su orden “por las buenas” a menudo recurre a “las malas”.

¿Qué pasaría si comenzáramos a cuestionar la legitimidad del poder tal como lo conocemos hoy en día? ¿Qué pasaría si, en lugar de respetar a un régimen de poder por su capacidad de mantener el orden, lo desdeñáramos por el hecho que su orden se mantiene a través de las amenazas? Mejor aún, ¿qué pasaría si en lugar de atribuir la legitimidad a gobernar a quien tiene el poder por la fuerza, consideráramos merecedores de respeto y obediencia a quienes cuidan al prójimo, a quienes son amorosos y capaces de inducir placer, a quienes llevan a cabo el trabajo reproductivo?

Se desplomaría la legitimidad de muchos gobiernos de facto, y se cuestionaría la de muchos gobiernos que se dicen “democráticos” pero no respetan los derechos de los migrantes, la dignidad de las personas, de las mujeres, de los trabajadores, etc. Para los medios de comunicación sería más difícil sustentar la idea, hoy dominante, de desarrollo según el neoliberalismo y la economía de mercado, algo que hoy nadie cuestiona en los medios de comunicación de masas. Ya no sería un valor la acumulación a costa del prójimo y del medio ambiente. La ideología neoliberal es la racionalización del egoísmo y de los valores materiales, pero cuando se desnuda esta ideología con algo más apegado a la realidad, entendemos que la vida real es diferente y no todo lo que nos habían contado es cierto, y los hechos son muy lejanos de los cuentos.

Si hiciéramos este cambio de perspectiva, enalteceríamos el trabajo de madre, de cuidar a los ancianos, y los hombres serían más propensos a tener actitudes amorosas, sensibles, a colaborar al trabajo domestico. Se descubriría que lo que hoy es visto como pequeño, insignificante, ámbito privado, trabajo femenino, es en realidad lo que sostiene la sociedad: atenciones vivas a personas y proyectos vivos.

Se desmoronaría la misma esencia del poder tal como lo conocemos hoy, y se abrirían las puertas a una nueva comprensión de la realidad basada en una espiritualidad del amor como fuerza creadora. Que en realidad ya está todo escrito desde hace miles de años, solo necesitamos dejar que nos estén explicando los libros sagrados con interpretaciones funcionales al sistema, y dignarnos leerlos nosotrxs mismxs con la brújula correcta.

¿Mínimo 18 años?

Este artículo es parte de una serie que comienza con el post: ¿Qué es obsceno?

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En esta pequeña reflexión quiero tratar el tema de la inocencia (de los niños) y de la edad mínima para enterarse de la sexualidad.

Comencemos con unos hechos: los menores de edad están expuestos diariamente a mensajes sexuales, legalmente e ilegalmente. La propaganda legal es a través de la televisión, la publicidad, la música, los videos musicales. La ilegal es a través de la pornografía: aunque sea prohibido por ley, creo que todos los jóvenes han tenido acceso a las revistas pornográficas, no digamos a los videos en internet.

Las primeras experiencias sexuales acontecen en edad temprana, de manera inmadura, y entre los jóvenes se dan actos violentos comparables con lo peor que puede pasar entre los adultos: inseguridades, cosificación del cuerpo, celos, traiciones, abusos, violaciones, amenazas, etc. Yo creo que ésto pasa porque los jóvenes (niños, adolescentes) están solos; nadie les enseña cómo se hace el amor, y lo poco que saben lo han aprendido en la calle, o con la pornografía, que a veces son la misma cosa.

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Violencia y placer

Este artículo es parte de una serie que comienza con el post: ¿Qué es obsceno?

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Deseo proponer la pregunta siguiente: ¿por qué censuramos el sexo?

Hay muchas maneras de tener sexo. Hay el sexo con amor hacia la otra persona, y luego hay el sexo violento, humillante, de dominación, que a menudo se observa en la pornografía, o por lo menos en la pornografía mainstream. Es el sexo para castigar, para conquistar, para dominar. Por supuesto si es de esta manera como concebimos el sexo, es normal que queramos esconderlo a la inocencia de los más pequeños, o que cuando tengamos relaciones intimas lo hagamos lejos de las miradas ajenas.

¿Pero quién nos ha enseñado a hacerlo así? ¿Habrá sido la pornografía nuestro primer manual de amor? ¿o cuando eramos niños lo hemos aprendido de los chicos un poco más grandes que querían “darse aires” y actuar como si fueran adultos? ¿fue nuestra educación sexoafectiva en la calle? ¿fue nuestra educación sexoafectiva aprendida en una relación tóxica de violencia intrafamiliar?

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¿Qué es obsceno?

Este artículo nace de una discusión con una amiga. Reflexionamos sobre el hecho que no deberíamos tener vergüenza acerca del hacer el amor. Se debatía sobre la costumbre de esconder a los niños las escenas de sexo en las películas, en la vida cotidiana… Mi opinión es que no tenemos razones para prohibirlas. ¿A caso el amor es algo malo? ¿Por qué deberíamos esconderlo?

Puedo entender que en algunos actos sexuales podría no haber amor “romántico”, podría haber solo deseo carnal. Y aún así.. ¿es algo malo? Sigue siendo algo positivo: placer, sensaciones placenteras, provocar placer en uno mismo y en otra persona. ¿es ésto obsceno? ¿o es obscena la violencia?

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